Los exámenes

En otras ocasiones hemos hablado de tomar apuntes, de la concentración mientras estudiamos y de cómo repasar lo que hemos estudiado de la forma más eficaz. Hoy nos adentramos en los exámenes y como prepararnos para ellos.

Teniendo en cuenta que estamos en la recta final es importante recordar que la clave del éxito no reside en un examen final si no en el trabajo diario que realizamos para preparar una materia. El examen es un mero trámite para demostrar lo aprendido, pero el aprendizaje es un continuo que debe darse desde el minuto cero en que nos enfrentamos a un nuevo tema o área y por tanto debe verse a través del trabajo que se hace día a día.

En esta ocasión y aunque existen también los exámenes orales, vamos a centrarnos en los exámenes escritos ya que son los más habituales. Siguiendo este hecho podemos distinguir tres tipos; exámenes con preguntas de respuesta larga, con preguntas de respuesta corta y los tipo test.

En todos los casos la preparación debe plantearse de igual forma y es importante tener en cuenta las siguientes ideas:

 

  1. Planifica con tiempo la preparación del examen: no esperes a saber la fecha para ponerte a trabajar. Desde que se inicia un nuevo tema debes empezar a sintetizarlo, releerlo y analizarlo. Solo así serás capaz de gestionar óptimamente el tiempo de estudio una vez sepas la fecha del mismo.

 

  1. Haz hincapié en aquellas cuestiones en las que el profesor/a ha incidido más o ha destacado mientras explicaba el tema

 

  1. Intenta dar el último repaso el día antes del examen o unas cuantas horas antes del mismo como máximo. No es bueno repasar en el último momento, lo único que vas a conseguir es liar los contenidos que ya te sabes.

 

  1. Distribuye el tiempo de examen, para ello debes leer las preguntas y organizar el tiempo que vas a dedicar a cada una de ellas.

 

  1. Lee cada enunciado y reflexiona sobre el mismo antes de contestar, ya que es imprescindible tener claro lo que tenemos que contar y demostrar. Contesta solamente lo que te piden.
  2. Desarrolla la respuesta partiendo de una organización mental previa. Centra lo que quieres contar y explícalo ciñéndote en la medida de lo posible a ese guion mental previo.
  3. Durante toda la redacción cuida la letra, la ortografía y la presentación.
  4. Revisa el examen nunca entregues un examen sin revisarlo previamente. Un último repaso puede hacerte ver apartados que habías dejado a medias o posibles faltas de ortografía entre otros aspectos.
  5. Una vez tengas corregido el examen, no sólo te centres en la nota, mira aquellos aspectos en los que has fallado o en aquellos que debes mejorar. Este análisis es clave para poder mejorar en nuestro aprendizaje y en consecuencia en nuestros exámenes.
  6. ¡¡No te olvides!! Un examen es un trámite imprescindible para tener una nota final pero solo es una de las fases. Las tareas diarias, los trabajos o la participación en las clases son aspectos que también cuentan mucho y que no debemos desatender.time-481447_960_720.jpg

 

Si aún tienes dudas, no te olvides que desde el área de pedagogía y nuestro programa APRENDO+ ayudamos a gestionar y organizar el trabajo diario, la preparación de exámenes y sobre todo la adquisición de hábitos y estrategias de estudio.

Coral López Lozano. Pedagoga

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